03/07/2020
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Columna Eugenio Yáñez – Dar la vida por otro: un acto de amor

Hace una semana el sacerdote Giuseppe Berardelli, de 72 años, falleció por Covid19, tras ceder el ventilador mecánico, que su comunidad había adquirido para él, a un joven que no conocía. El religioso sabía que su vida corría

Hace una semana el sacerdote Giuseppe Berardelli, de 72 años, falleció por Covid19, tras ceder el ventilador mecánico, que su comunidad había adquirido para él, a un joven que no conocía. El religioso sabía que su vida corría serio peligro con esta decisión, pero su acción fue un genuino acto de amor al prójimo. Su caso no es el único. Es más, ya hay quienes sugieren, y otros exigen, que ante la escasez de respiradores, los adultos mayores cedan su opción a los más jóvenes, pues esto sería una forma de legítima eutanasia. ¿Es así realmente?

¿Por qué la vida de un joven sería más valiosa que la de un anciano? Esta idea tan extendida, es un claro reflejo de la sociedad en que vivimos, donde el hombre no es más que un homo faber, hecho para la producción, y que eleva la utilidad a la categoría de valor supremo. Tanto produces, tanto vales. Como los jóvenes serían por definición productivos (lo cual no siempre es cierto) y los viejos serían una carga (tampoco siempre es cierto), lo lógico sería eliminar la carga. Sin embargo, si algo hemos aprendido de esta crisis, es el valor inconmensurable de toda vida humana, independiente de la edad, posición social o económica.

El caso de Berardelli en ningún caso se considera eutanasia. Es muy diferente moralmente hablando. Es un acto voluntario ante una situación dramática, muy distinto a que un tercero tome una decisión por él. Eliminar a una persona, por muy debilitada que esté su salud o muy avanzada su edad, no se justifica como un acto de amor o piedad, más aún, si no lo ha solicitado. Ante una situación de encarnizamiento terapéutico (que no es el caso de Bernardelli y probablemente no será el de un anciano con coronavirus), lo prudente es dejar que la naturaleza haga su trabajo (“dejar morir”), sin descuidar los cuidados paliativos. Esta acción no es eutanasia. Es dramático escoger entre una vida u otra. Ojalá ningún médico se enfrente a esto, y si le toca, ojalá no sea la utilidad el único criterio de decisión.