28/10/2020
Home / Actualidad  / Columna Sofía Brahm – Las mujeres en la Iglesia

Columna Sofía Brahm – Las mujeres en la Iglesia

En la segunda sesión del Concilio Vaticano II una pregunta resonó entre los participantes: “¿Dónde está la otra mitad de la Iglesia?”. El cardenal Suenens hacía eco de la ausencia de mujeres en la sala. Permítame contestarle, hoy,

En la segunda sesión del Concilio Vaticano II una pregunta resonó entre los participantes: “¿Dónde está la otra mitad de la Iglesia?”. El cardenal Suenens hacía eco de la ausencia de mujeres en la sala. Permítame contestarle, hoy, dónde se encontraba esa otra mitad.

La otra mitad de la Iglesia estaba repartida por el mundo, sosteniendo y transmitiendo la fe en cientos de comunidades que no contaban con la presencia de sacerdotes. Ellas fueron misioneras, enfermeras y educadoras. Ellas fueron las mujeres adineradas que donaron toda su fortuna a obras de caridad, para luego dedicar su vida al servicio y la oración. Ellas fueron madres, principales depositarias y transmisoras de la fe y la cultura de los pueblos. Ellas fueron periodistas, poetas y científicas.

En América Latina, Nuestra Señora de Guadalupe, la Virgen Mestiza, la primera y más perfecta discípula y misionera que trajo el Evangelio al Nuevo Mundo, es quien encabeza a esa otra mitad. Y el repertorio de mujeres está compuesto por la más variada gama de heroínas que componen su historia. Pasando por Isabel de Castilla, la india Maliche y Sor Juana Inés de la Cruz. Ellas fueron el puntapié de la evangelización, las principales defensoras de los derechos de los indígenas y las primeras feministas de nuestro continente, baluartes de la dignidad de la mujer. Cientos de mujeres, laicas y religiosas, nativas, europeas, criollas o mestizas, permitieron que la Iglesia permaneciera en los lugares más apartados, llevando el Evangelio, impartiendo catequesis, acompañando en los momentos de dolor. Ellas fueron líderes y combatientes en las guerras de independencia y defensoras de la paz dentro de sus naciones. Ellas fueron las primeras en rebelarse contra la incongruencia y bestialidad de españoles y contra la poligamia de sus pueblos, encontrando en el Evangelio una forma de ennoblecerlas.

La historia de la mujer en la Iglesia nos recuerda que el don que las mujeres le pueden dar no depende de su status sino de su presencia. Pues esa otra mitad, aunque escasamente reconocida en los libros de historia, poblados por figuras masculinas, ha sido indudablemente el sostén de la Iglesia, especialmente en los momentos de mayor tribulación. Su voz se ha hecho cada vez más parte de las asambleas, y si algunos creen que tal representación es solo simbólica, se equivocan, su incidencia consta en los archivos, desde la de aquellas 23 mujeres que se incorporaron con Pablo VI al Concilio Vaticano II, cuyas intervenciones fueron claves para la redacción de la Gaudium et Spes; hasta las que hace meses participaron en el Sínodo para la Amazonía, en cuya exhortación, publicada en febrero, el Papa nos llama a ser cada vez más una Iglesia sinodal, donde las mujeres accedan a funciones y servicios reconocidos. Estoy segura de que la mayor parte de esta otra mitad no ha buscado ser reconocida por el don que le ha dado a la Iglesia y al mundo, pero permítanme que hoy, como mujer católica, les dé este humilde reconocimiento.

  • Sofía Brahm es socióloga, editora de revista Humanitas UC, especializada en sociología de la cultura y la religión, y vocera de Voces Católicas.
Comparte
POST TAGS: