08/07/2020
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EDITORIAL: 2020 De Black Mirror a la Resurrección

«…Mientras más tengamos que guardar la distancia social, abramos más el corazón. Atrevámonos a exponernos al dolor ajeno, a acompañar en la enfermedad, en el miedo, en el dolor. Dejémonos herir y tocar por lo que esta pasando a nuestro alrededor.  Seamos humanos. .»

Lo que estamos viviendo parece un capítulo más de la serie Black Mirror. Calles vacías, silencio y un virus que amenaza con entrar en nuestras vidas de un modo imperceptible. La muerte nos ronda y sentimos que se nos acerca, si no a nosotros a nuestros mayores. Es verdad, nos pilló distraídos.  Nunca lo pensamos, nunca lo quisimos, ni lo imaginamos. Y aquí estamos, encerrados y asustados. Tenemos miedo. Es natural, nos acecha un peligro real. No queremos sufrir, ni que los nuestros pasen por la experiencia del dolor. Lo importante es decidir qué vamos a hacer con las emociones con nos invaden. Es una elección personal.  Hasta en las circunstancias más brutales existe la libertad de elección. Tenemos grandes ejemplos en vidas extraordinarias como la de Nelson Mandela en la cárcel o de Etty Hilesum en Auschwitz. Dejaron relucir la grandeza del hombre.

Mientras más tengamos que guardar la distancia social, abramos más el corazón. Atrevámonos a exponernos al dolor ajeno, a acompañar en la enfermedad, en el miedo, en el dolor. Dejémonos herir y tocar por lo que esta pasando a nuestro alrededor.  Seamos humanos. 

Ahora que nuestras calles parecen sepulcros, no dejemos que nuestro corazón se convierta en uno. Pidámosle a Cristo en esta Semana Santa que resucite en nuestras calles, en nuestra vida y corazón. La fuerte imagen del Papa solo en medio de la lluvia, rodeado de silencio puede señalarnos un camino. Este año que no podremos ir a los oficios, no caigamos en la tentación de atosigarnos de religiosidad online. Hagamos un viaje interior, entremos al silencio que nos da tanto miedo. El mundo atraviesa una gran noche oscura. De la mano de San Juan de la Cruz, soltemos nuestras falsas seguridades, tal vez notaremos que Dios también esta muerto en nuestras vidas y que la rutina espiritual no nos permitía darnos cuenta de ello. Sintamos el vértigo de ese vacío y dejemos que Dios nos sorprenda con su resurrección. # Más Cristo, Más humanos.


María de los Ángeles Errázuriz
Directora ejecutiva
Fundación Voces Católicas