26/09/2021
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Mirar el futuro de Chile con una mirada integral

Si hay algo que podemos aprender del estallido social y la llegada del Covid-19, es que todo está conectado. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene un efecto, y muchos de

Si hay algo que podemos aprender del estallido social y la llegada del Covid-19, es que todo está conectado. Todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene un efecto, y muchos de los problemas sociales, económicos y ambientales que hoy enfrentamos podrían ser consecuencia de un desequilibrio sostenible que arrastramos como país y humanidad por mucho tiempo.

Largas horas de trayecto a los trabajos; salarios que no logran cubrir los ingresos mínimos para una vida digna; discriminación y segregación por razones socioeconómicas, ideológicas o de otros tipos; falta de áreas verdes y una crisis hídrica inminente; montañas de basura —y ahora plástico de mascarillas— y otros insumos sanitarios; grandes emisiones de CO2; un sistema de salud que no logra resolver a tiempo las dolencias; y finalmente una educación que no alcanza para asegurar igualdad de oportunidades, son solos algunas de las brechas sustentables que sufre hoy nuestra Casa Común y que nos invitan a volver con urgencia la mirada en quienes la habitamos, para proponer soluciones que permitan disfrutar dignamente esta Casa.

Es tiempo de mirar el futuro con otros ojos. Con una mirada integral, de ecología integral, poniendo al centro al ser humano en armonía con sus pares, el entorno y la creación. Esa es la invitación del Papa Francisco desde Laudato si’, Querida Amazonia y que ahora con Fratelli Tutti nos volvió a confirmar coincidiendo con la urgente transformación que viviremos en Chile. Llegó el momento de volver a salir al encuentro del Dios que habita en nuestros hermanos y también en el planeta. Y hacerlo con la actitud del Buen Samaritano, que va en rescate (de su prójimo) dejando sus propias prioridades de lado, con libertad, invirtiendo tiempo e incluso dinero para encontrar solución a sus problemas.

Es ocasión de cambiar nuestras formas de consumo, de evitar cualquier desperdicio, de vivir con sobriedad y definitivamente con menos. Es tiempo de reconectarnos con la naturaleza y considerarla en nuestras decisiones, de abrirnos a la comunidad y de re-educarnos en familia, aprendiendo los adultos de los niños y viceversa. Pero especialmente, es momento de plantearnos el desarrollo —presente y futuro— de Chile, de manera integral, en un equilibrio orgánico entre lo humano, lo social, lo económico y lo ambiental.

Por Pablo Vidal, vocero de Voces Católicas y Gerente General de Sustenta +

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