25/01/2021
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Religiosidad popular en la pandemia

La pandemia nos ha acostumbrado a la suspensión de eventos masivos de diversa índole. Esta vez ha sido el turno de la popular peregrinación a Lo Vásquez. Diversas autoridades llamaron a los fieles a no asistir al Santuario,

La pandemia nos ha acostumbrado a la suspensión de eventos masivos de diversa índole. Esta vez ha sido el turno de la popular peregrinación a Lo Vásquez. Diversas autoridades llamaron a los fieles a no asistir al Santuario, evitando así aglomeraciones y, por ende, posibles focos de contagio. Lo mismo ocurrió a mediados de año con la tradicional Fiesta de La Tirana. ¿Cómo explicar la profunda desazón de los fieles frente a la suspensión de estos eventos? 

Son miles los chilenos que cada 8 de diciembre llegan a ofrendar a la Virgen de lo Vásquez en su Santuario. Una de las imágenes icónicas de esta celebración son las mandas ofrecidas por los peregrinos. Estas expresiones de devoción son parte de la religiosidad popular, un modo de vivir la fe que impregna y define nuestra cultura latinoamericana. La manda es una promesa hecha por un creyente ante una figura religiosa, a través de la cual se busca el favor o la intercesión de la figura frente a una situación difícil: recuperarse de una enfermedad, subsanar un problema familiar, etc. Cuando el favor es concedido, la manda debe ‘pagarse’ con un ‘sacrificio’.     

    
Las mandas, junto a otras formas de religiosidad popular, están muy arraigadas en Chile. Prueba de ello es que la crisis eclesial no ha logrado afectar mayormente su masividad. En parte, esto se debe a que son prácticas religiosas que no descansan en reglas institucionales, sino en la tradición espontánea del pueblo, transmitida de generación en generación. Se trata de celebraciones que tienen profunda adhesión entre las chilenas y chilenos. Las peregrinaciones a Santuarios lo grafican elocuentemente: estas instancias congregan a miles de personas que no escatiman tiempo ni recursos con el único fin de demostrar su devoción

No es de extrañarse, por tanto, la profunda desazón de algunos fieles frente a la suspensión de la peregrinación a Lo Vásquez. Hasta cierto punto, solo la circunstancia excepcional de una pandemia ha tenido la fuerza suficiente para lograr interrumpir una celebración tan arraigada como ésta. Vale también aquí el ejemplo de La Tirana, que en las últimas décadas solo ha sido cancelada en dos ocasiones (en 1991, a raíz de la epidemia de cólera y en 2010, por la epidemia AH1N1).

La religiosidad popular tiene que ver con nuestra identidad cultural más profunda como sociedad chilena. Por esta misma razón, todo indica que peregrinaciones masivas, mandas y otras semejantes, continuarán formando parte del panorama religioso nacional tras la pandemia.

Jorge Blake, sociólogo y vocero de Voces Católica

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