22/09/2020
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Un país con mascarillas

La pandemia nos ha obligado a evitar el contacto directo y protegernos de un posible contagio. Pero la verdad es que previo a esta situación mundial, los chilenos ya teníamos puestas las mascarillas. Muchos nos tapamos el rostro

La pandemia nos ha obligado a evitar el contacto directo y protegernos de un posible contagio. Pero la verdad es que previo a esta situación mundial, los chilenos ya teníamos puestas las mascarillas. Muchos nos tapamos el rostro y el diálogo se hizo cada vez más difícil. El 18 de octubre de 2019 dejó en evidencia que el tejido social está dañado y en parte por nuestra falta de diálogo y empatía social. Fue un grito desde las entrañas para ser escuchados. Muchos chilenos querían hacer notar su existencia. El desafío que nos toca ahora es saber escuchar.

Hoy, en medio de la emergencia sanitaria, nos encontramos frente a un escenario que nos invita a soñar el Chile que queremos y a hacernos cargo de lo distante que estamos como sociedad.

Los católicos en esto tenemos un tremendo desafío. Es nuestro deber contribuir al diálogo social, quitar las máscaras y encontrar detrás de todo ser humano a un ser singular, y en esa profundidad, ver el rostro de Cristo. Es por esto, que con la Pastoral UC hemos reunido a un grupo de 60 católicos: intelectuales, académicos, hombres de acción, de espíritu social, representantes de la sociedad civil, empresarios, educadores, médicos y filósofos con distintas visiones políticas y sensibilidades en una reflexión sobre algunos de los temas fundamentales de nuestra sociedad. Somos muchos los que estamos juntos en esto, de distintos sectores y sensibilidades. Nos hemos atrevido a detenernos y mirar nuestras heridas, a dialogar y soñar Chile. Anhelamos un Chile más integrado y acogedor para nuestros hijos y nietos. Nos duele Chile y nos ha empujado a realizar esta iniciativa. Sabemos que esto no es más que un grano de arena, pero es lo que podemos aportar desde nuestra mirada de fe.

Estamos convencidos de que a pesar de que la Iglesia Católica está desprestigiada y que según las últimas encuestas somos menos, podemos contribuir, ya que el mensaje de Cristo sigue vigente. Y tal como dijo Benedicto XVI en el 2009: “normalmente son las minorías creativas las que determinan el futuro y, en este sentido, la Iglesia Católica debe comprenderse como minoría creativa que tiene una herencia de valores que no son algo del pasado, sino una realidad muy viva y actual. La Iglesia se debe actualizar, estar presente en el debate público, en nuestra lucha por un auténtico concepto de libertad y de paz”.

Si queremos contribuir en algo a la compleja situación del país llegó la hora de quitarnos las máscaras y ser capaces de mirarnos a la cara para sentir con el otro, soñar con el otro, vivir con el otro, tal como lo haría Jesucristo.

Por: María de los Ángeles Errázuriz, Directora Ejecutiva de la Fundación Voces Católicas

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