Por volver a entretenernos horas con cosas simples, con reirnos de nuestros errores, por pensar que los adultos tienen el poder de
solucionar todo.
¿Cuál es el apuro por hacerlos crecer? Si queremos que sean adultos que aporten en su
momento, que den respuesta a los problemas del mundo, debemos dejarlos jugar, soñar, equivocarse y preguntar mil veces el por qué de las cosas.
Jesús lo dijo claro: ”Dejen que los niños vengan a mí, porque de ellos es el Reino de los cielos”, si queremos descubrir a Dios en las cosas simples, debemos ser como niños y dejarnos querer por nuestro Padre Dios.”
Teresita Domínguez R.

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