16/07/2024
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Ignacio Idalsoaga, Director Buin Zoo: “Si no tomamos la decisión de aportar con ese grano de arena o esa gota de agua no vamos a estar marcando la diferencia”

A partir de la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas celebrada en 1972 en Estocolmo, cada 26 de enero se conmemora en todo el planeta el Día Mundial de la Educación Ambiental. El

A partir de la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas celebrada en 1972 en Estocolmo, cada 26 de enero se conmemora en todo el planeta el Día Mundial de la Educación Ambiental. El objetivo principal de este día es identificar la problemática ambiental y concientizar a las personas para que participen y adopten medidas para la conservación del medio ambiente. 

Ignacio Idalsoaga, médico veterinario y director de Buin zoo conversó con Voces Católicas para profundizar sobre cómo se encuentra nuestra sociedad en relación a estos temas y a la importancia de educar ambientalmente a los más pequeños. “Los niños son verdaderos instrumentos, ellos son embajadores de lo que hay en el medio natural. (…) La misión nuestra es eso, educar a través de los animales o la conciencia del cuidado de la naturaleza y el medio ambiente”, explicó.

En su Encíclica Laudato si, el Papa Francisco plantea que el análisis de los problemas ambientales debe necesariamente sumarse al análisis de los contextos humanos, familiares, laborales, urbanos y de la forma de relacionarse del hombre con los demás y con el ambiente. ¿Está nuestra sociedad preparada para avanzar en este cambio de mirada?

Yo creo que sí, el Papa nos habla de esta casa común que tenemos que cuidar, que hay solo una. Nos tenemos que hacer corresponsables de lo que está pasando con ella. Hay un tema que se da mucho en la naturaleza, que es la sensación de qué hago para sobrevivir. Todas las comunidades animales tienen experiencia en eso, ellos saben de forma natural que hay amenazas sobre las que tienen que trabajar para poder sobrevivir como especies. En cambio el ser humano por primera vez se da cuenta en tiempos de pandemia que tenemos un tejado de vidrio. Nos sentíamos superpoderosos y nos damos cuenta que un bicho enano nos está destruyendo. Entonces hoy hay una conciencia mucho más clara.

En la misma Encíclica, el Pontífice hace una declaración firme contra el daño causado a los animales por parte de los seres humanos. En Chile, cada vez existe más conciencia sobre el tema ¿Cómo lo ve usted? 

Indudable, yo creo que las nuevas generaciones vienen con una experiencia de vida distinta. Hoy los niños son mucho más sensibles a toda la problemática de lo que fuimos hace 40, 50 años atrás. Hay un trabajo que se nota a través de esos detalles de cuidado del entorno. Antes matábamos a todas las arañas, hoy día los niños se preguntan si la araña que estamos matando es la “tigre” o realmente es “la de rincón”, o sea hay cuestionamientos que antes no los hacíamos y es producto del trabajo seguro de muchos biólogos y educadores que han ido socializando acerca de esta materia.

¿Cómo el cuidado de los animales está directamente relacionado con el bienestar de nuestra Casa Común?

Dicen que las personas que son amantes de los animales son mejores personas, yo creo que eso nace básicamente de los que tenemos una relación más cercana con la naturaleza y con los animales. No podemos dejar de darnos cuenta de la maravilla del creador y de la maravilla de la naturaleza. Mientras uno más conoce, más ama y más se va interiorizando de la magia de la naturaleza, y de lo perfecta que es, uno no puede dejar de tomar partido para cuidarla y preservarla. 

Según su opinión, ¿cómo logramos construir una comunidad más sostenible?

Parte por la educación, nadie ama lo que no conoce. Yo creo que hay un tema de sensibilizar a las personas acerca del daño que estamos haciendo, que las personas tomen una postura con respecto a cómo lo van a enfrentar, cuál va a ser el aporte. La madre Teresa de Calcuta, en un lapso de su vida fue enfrentada por un periodista que le comenta, si no pensaba que lo que hacían en la India era como una gota de agua en el mar, minimizando de alguna forma que el recoger mendigos para darles un buen morir en un hospital donde no van a sanar sino van a morir de una forma digna parecía nada frente a los tremendos requerimientos que hay en la India. La Madre Teresa de forma muy sabia le respondió que efectivamente “a veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”. Muchas veces nos sentimos como muy impotentes de no poder mejorar todo lo que vemos que está mal y nos genera la sensación de que cualquier cosa que hagamos es insignificante para los requerimientos que hoy el mundo tiene. Pero si no tomamos la decisión de aportar con ese grano de arena o esa gota de agua no vamos a estar marcando la diferencia.

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