16/07/2024
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Jorge Blake: “La piedad popular nos enseña la sencillez de la fe, nos muestra y conecta con Dios”

Tras dos años de suspenderse por las restricciones sanitarias, este jueves 08 de diciembre, peregrinos de diversas partes del país se volvieron a encontrar en el Santuario Lo Vásquez.  Esta celebración es una importante piedad popular

Tras dos años de suspenderse por las restricciones sanitarias, este jueves 08 de diciembre, peregrinos de diversas partes del país se volvieron a encontrar en el Santuario Lo Vásquez. 

Esta celebración es una importante piedad popular para los católicos, la cual logra reunirlos bajo un mismo concepto y diversas peticiones personales, que hacen de este día una celebración única y muy esperada por los fieles. 

Bajo este contexto, Jorge Blak, Sociólogo y Vocero de nuestra fundación, profundiza sobre  la piedad popular, su importancia y qué elementos lo conforman.

¿Cómo se demuestra la piedad popular?

La piedad popular es un conjunto de manifestaciones espontáneas que nacen de la forma en que un pueblo vive su fe. No es algo que esté regulado por una autoridad necesariamente, sino que más bien tiene que ver con cómo las personas de manera libre, natural, espontánea, van expresando su fe desde ciertas prácticas que pueden incluir peregrinaciones, tradiciones, como mandas e incluso usar ciertos símbolos. Lo interesante de la piedad popular es que justamente, como no está regulada necesariamente desde lo institucional ha demostrado ser lo más resiliente en tiempos de crisis. La vida popular sigue muy vigente y muy viva. Incluso el Papa Francisco ha dicho que la piedad popular va a ser como el último bastión y un refugio en medio de la crisis eclesial de de la fe de las personas. En el fondo son expresiones que han sido transmitidas entre entre generaciones, en la familia y que son populares también porque muestran una gran masividad.

¿Qué elementos conforman la piedad popular?

En primer lugar está la espontaneidad que es una de las características más claves, la cual tiene un frescor de la práctica que no se pierde y que tiene que ver con que la gente lo siente como algo propio. O sea, tiene que ver con que no es un rito externo que alguien definió, sino que es lo que mi abuelita hacía y ahora lo sigo haciendo yo porque sigue vivo en mí. En segundo lugar está el tema de la corporalidad donde se involucra la vivencia corporal, quizás mucho más intensa que una práctica religiosa, como lo es la peregrinación, el tema de tomar en andas la Virgen y en el fondo llevarla a través del recorrido, incluso las prácticas de personas que hacen las peregrinaciones de rodillas. Y en tercer lugar está la participación, la cual son instancias donde el protagonista no es una persona, como lo son las animitas, que también son parte de la vida popular. 

¿Cuál es la importancia para los católicos de las fiestas donde se vive la piedad popular?

Yo creo que la importancia tiene que ver con recuperar una cierta sencillez en la experiencia de fe. La piedad popular nos enseña la sencillez de la fe, nos muestra y conecta con Dios hecho hombre, que era muy humilde y sin grandes cosas. Además tiene que ver también con cosas sencillas, con cosas muy austeras, no con grandes discursos o con ideologías muy elevadas o muy abstractas, sino con hacer cosas, con estar juntos, con hacer un gesto simbólico. Es la fe sencilla de la señora que todos los años va a la peregrinación y que tiene la devoción de rezar el Rosario todos los días. 

¿Por qué cree usted que pese a que han bajado las personas que se reconocen católicas, estas fiestas religiosas siguen siendo masivas?

Las encuestas lo que preguntan es sobre la identificación religiosa y la dirección religiosa ha bajado de la mano de la crisis de las instituciones religiosas, que no es sinónimo de que la gente deje de creer. En el fondo tiene que ver con un fenómeno que se llama la desinstitucionalización de las creencias religiosas. Osea las religiones institucionales ya no son necesariamente el vehículo a través del cual la gente sostiene su creencia. No, porque de hecho no crean en el Dios católico en términos de su característica, sino porque no siguen con la Iglesia Católica. En definitiva, yo interpreto que la la baja en la identificación es una reducción de la implicación personal con la Iglesia Católica, más no una reducción enteramente en la fe católica de la persona o la fe de las personas en el Dios católico, por eso es que no encuentro sentido que baje la identificación religiosa y no obstante, se mantenga la participación en actividades católicas. 

Después de dos años de suspensión de la peregrinación a la Virgen de Lo Vásquez, ¿Qué implica para los católicos volver a reunirnos?

Yo creo que es un hito clave en la fe de Chile, que sigue siendo un país mayormente creyente y muy mariano. Somos un país que tiene una gran devoción a la Virgen por la figura que ella representa como madre y que hay un anhelo muy grande de muchos chilenos de poder vivir esta fe y esta celebración que por definición es primordial. Las peregrinaciones obviamente tienen que ver con hacerse presente, sacrificar un poco de sudor y caminar al encuentro. Entonces es una celebración que es metáfora de muchas cosas que Chile necesita. Tiene que ver con caminar juntos, como en Chile que necesitamos caminar juntos en tantos desafíos. Las peregrinaciones nos recuerdan que caminamos juntos en el caminar del país y de la Iglesia. Es un camino que va, tiene un sentido, no es un camino a cualquier parte. Es un camino que va al encuentro de la Virgen, que representa en el fondo la unidad, la acogida. 

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