12/08/2022
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Una pérdida irreparable al patrimonio religioso, Alma de Chile

El Alma de Chile llora al ver sus templos quemados, saqueados y profanados. El pueblo de Chile tiene su alma fracturada. La iglesia material es símbolo de la iglesia espiritual. Un alma enferma que no reconoce a su

El Alma de Chile llora al ver sus templos quemados, saqueados y profanados. El pueblo de Chile tiene su alma fracturada. La iglesia material es símbolo de la iglesia espiritual. Un alma enferma que no reconoce a su Madre, se condena a su propia orfandad. Que los expósitos que la incendiaron, y que habían sido abandonados por sus padres de recién nacidos, entiendan que esos mismos, ayer, habían sido criado en este mismo hospicio.

El 3 de enero de 2020 un grupo de encapuchados incendió y saqueó la iglesia; nueve meses y medio más tarde, cuando ya se hablaba de reconstruirla, el 18 de octubre del mismo año, fue atacada e incendiada por un grupo de manifestantes en el aniversario de las protestas contra el gobierno y a pocos días de que se celebrase un plebiscito sobre una nueva Constitución, sepultando los sueños de una pronta restauración y hacer añicos la esperanza. Debido a estos ataques, quedó muy gravemente dañada. La iglesia contaba con 29 vitrales encargados a Francia al taller bordelés de Gustave-Pierre Dagrant y que llegaron a Chile firmados en 1875. Emilio de la Cerda, subsecretario del Patrimonio Cultural, señalaría después del siniestro que “en San Francisco de Borja están los vitrales más antiguos de Chile, y eso se perdió. Estaban catastrados, había un proyecto para retirarlos, y ahora se ha perdido gran parte de esos vitrales”. El alma herida quiere que la paz y la sabiduría retornen a esta Patria enferma. Y esta iglesia era el alma de un hospital.

Efectivamente, la ex capilla del Sagrado Corazón de Jesús del Hospital San Borja, es una edificación religiosa construida al interior del Hospital San Francisco de Borja y diseñada por el arquitecto Hovender Henry. Fue construida entre los años 1872 y 1876 en estilo neogótico. Este hospital había sido fundado en 1847 y era atendido por la Orden de las Hermanas de la Caridad y funcionó hasta el año 1976, atendiendo enfermos y niños abandonados. La remodelación del sector consideró la demolición del hospital, evitándose la demolición de la capilla gracias a la gestión de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile. El año 1976, el Ministerio de Bienes Nacionales y el Arzobispado entregaron por un período de 50 años en uso y goce de la capilla a la dirección de Carabineros de Chile.

Importante es saber que el templo estaba presidido en su acceso por una imagen de la Virgen de Las Llaves, que fue destruida en el segundo y funesto ataque -la misma que había prestado su ayuda para la ciudad de Barcelona en 1651-, para cuando asoló de cerca  la  guerra, el hambre y los estragos de la peste tanto como hoy en Chile. Pero ahora el pueblo fue privado de que se dirigieron a su iglesia pidiendo protección para poder vencer la plaga y hacer el “voto de pueblo”. Se e impidió a la Ciudad que ofreciese a la Virgen las llaves de todos los portales de la ciudad para que fueran protegidos de aquel mal -conocido como “mal de contagio” o «peste”- o de los enemigos invasores que asediaban las murallas. El Alma de Chile llora al ver sus templos quemados, saqueados y profanados.

CRISTIÁN LEÓN

Arquitecto y doctor en historia del arte y la arquitectura
Vocero voces Católicas

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